miércoles, 24 de febrero de 2016

Hormigas

''Los sueños en los que aparecen hormigas por todas partes pueden llegar a ser, como en la vida real, desesperantes pues no puedes detenerlas y esto te hace sentir impotencia.
Si llegas a sufrir verdadera angustia ante la presencia de estos insectos, (en estos casos el paso de las hormigas suele ser además muy rápido y totalmente descontrolado), debes analizar tu día a día para descubrir si no estás superando tus límites y tus fuerzas en cuestiones laborales, en tus obligaciones diarias.''

Hace unos tres meses, en mi casa se podía estar observando a las señoras hormigas por todos lados y habitaciones. Estabas en el sofá y notabas un cosquilleo por los brazos y las piernas, te rascabas y más tarde te cagabas en las jodías al ver que te habían mordisqueado. En la cama también. Y hasta te espiaban en el baño. Inevitablemente, tanta manía hace que saques tus instintos más asesinos y vengadores. Así que llegó ese punto en que, hormiga que veía, hormiga que asesinaba. A veces ellas mísmas cavaban su propia tumba metiéndose debajo de los grifos. Hasta llegué a disfrutar, y mira que nunca me había pasado por el coco ser tan ruin con seres tan ''inofensivos''.

La cosa es que la misma noche después de una gran matanza, soñé que enormes hormigas bien organizadas trepaban por la pared y se abalanzaban sobre mi sin piedad. Fue tal el pánico que sentí que no me percaté que era sólo un pesadillón y no dudé un instante en bajar las escaleras de la litera del revés i con prisas sin pausas, pegando un salto tan mal dado que me torcí el tobillo, como si se hubieran vengado de mí, vaya. Todo esto me hizo recapacitar, y también a cordarme de que mi pánico a las hormigas se remonta desde que tenía apenas cinco años, cuando un día estaba sentada en la acera jugando con mis muñecas y, de repente y sin haberme dado cuenta antes, me percaté que estos insectos me estaban invadiendo el trasero.
Después de esta experiencia tan impactante ya me había cogido un poco de respeto por ellas, y por el resto de insectos que siempre están por doquier trepándote y en ocasiones mordiéndote.

No había pensado nunca en la presión que sentía en mi cabeza en situaciones tan poco amenazantes como es verte en guerra con una mosca, un mosquito, una hormiga o una cucharacha, pero en fin, todo el mundo tiene repulsión a algo que, por muy insignificante que parezca, hay que hadmitirlo. Y yo odio a esos bichos.



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